Clonación humana: Nuevos horizontes de la biotecnología

La clonación humana parece algo sacado de una película de ciencia ficción, ¿por qué los musulmanes están pensando en ello?

El ritmo al que crece la tecnología, una especie de situación de carrera de la Reina Roja en la que los demás corremos para quedarnos en el sitio, nos obliga a pensar críticamente en el futuro de la biotecnología en lugar de observar pasivamente. Transhumanismo. Robots. Inteligencia artificial. Clones humanos. Tras el famoso experimento de la oveja Dolly, lo que antes era un murmullo sobre la posibilidad de clones genéticos humanos ha estallado en un campo de batalla en toda regla. Investigadores y científicos han tomado puestos de batalla en las revistas científicas, mientras que las naciones se han movilizado para prohibir la clonación humana.

Aunque el apoyo a la clonación humana es actualmente mínimo, las últimas investigaciones y el avance de la tecnología, que podría acabar con los problemas de seguridad, podrían hacer que aumentara en las próximas décadas. La clonación sigue siendo extraña y está lejos de su plena conceptualización, teniendo en cuenta lo mucho que debe avanzar la tecnología, pero existe literatura de estudiosos e investigadores musulmanes sobre el tema. La Dra. Sharmin Islam dedica una de las cuatro secciones de su libro sobre cuatro tecnologías reproductivas a la clonación humana. El Dr. Mohamed Ghaly también tiene un extenso documento, los consejos de fiqh (jurisprudencia) se reunieron al respecto ya en 1997, y hay algunos sitios web en inglés en los que los ulema (eruditos) han emitido dictámenes. La literatura creíble en inglés es escasa pero no inexistente (hay más disponible en árabe). Sin embargo, el objetivo de este breve ensayo no es dilucidar el hukm islámico o la normativa legal, sino empezar a pensar en cómo nuestra visión del mundo determina nuestra concepción de la biotecnología.

Antes de entrar en la bioética, debemos entender el proceso de clonación humana. Dado que el objetivo es duplicar un conjunto completo de cromosomas, la clonación humana se salta la reproducción sexual o la necesidad de gametos. Existen dos métodos principales de clonación en la actualidad, pero el más común y eficaz es el llamado transferencia nuclear de células somáticas (TNCS). Para resumir un largo proceso, el material genético de la persona se introduce en un óvulo de una donante al que se le ha extraído su propio material genético. El embrión resultante se estimula con una corriente eléctrica para poner en marcha la división celular y se coloca en el útero. A partir de ahí, el embrión pasa por las fases normales de crecimiento y eventual nacimiento. Todo esto puede sonar un poco espeluznante, como algo sacado de una película, pero no tan llamativo: las placas de Petri y las pipetas simplemente no suenan futuristas.

Incluso si se asume que los humanos clonados se desarrollarán con normalidad y vivirán una vida sana, (una objeción importante por sí sola y por la que nadie está intentando hacerlo actualmente), este proceso, según el Dr. Islam, interrumpe el “concepto básico de la reproducción tal y como lo aprueba la Shari’a, que es la unión del esperma y el óvulo en un matrimonio legalmente válido”[1] Considere la plétora de desajustes de linaje y generacionales si uno diera a luz a un clon de un pariente, un antepasado o incluso una copia de uno mismo. Estos son sólo algunos de los daños que la clonación humana puede sembrar, y sólo son preocupaciones a nivel legal y sociológico, ¡ni siquiera teológico!

La clonación humana compara a los seres humanos con objetos mecánicos que pueden copiarse varias veces: los gametos son ingredientes maleables, objetos que pueden desmontarse y volverse a montar. Supone que simplemente se necesitan todas las piezas para construir un ser humano. Pero sabemos que los humanos tienen un ruh o alma, que no es un objeto que pueda crearse en un vaso de precipitados. De principio a fin, los científicos e investigadores musulmanes deben preguntarse: ¿cuáles son nuestras consideraciones metafísicas? ¿Cuáles son los supuestos en los que se basan los argumentos a favor y en contra de la clonación humana? ¿Es permisible el proceso? ¿Cuál sería el beneficio y el daño en esto, tal como lo define la sharīa?

Entender la biotecnología únicamente en términos de progreso -como quiera que se defina- y de libertad para hacer y ganar más sin restricciones, carece de atención a la sociedad en su conjunto. Ignora cómo las acciones individuales suponen un impacto colectivo, no sólo en este mundo, sino también en el siguiente.

Si se dedican más de dos segundos a la perspectiva de la clonación, rápidamente se produce un profundo malestar. Atrás quedan las fantasías de reservas de clones que podrían servir para sustituir órganos a la carta o hordas de genios clonados. En su lugar, hay una fisura en nuestra comprensión de la humanidad y de lo que significa asegurar el progreso en el sentido más verdadero de la palabra: no más tecnología o más eficiencia, sino una mejora de nuestras condiciones físicas y espirituales en preparación para la prueba de pasar a la otra vida. El concepto islámico de lo bueno y lo malo no se limita a este mundo, sino que tiene en cuenta nuestra vida después de la muerte. Cualquier cosa que interrumpa ese puente debe ser rápidamente rechazada y combatida. Aquí es donde la bioética islámica se distingue de la bioética secular occidental, no sólo en sus fuentes de orientación sino en la división de los reinos. El Dr. Islam señala que en los debates sobre la clonación humana, la bioética secular occidental se ocupa de salvaguardar la autonomía y la libertad de los padres y de los niños clonados, mientras que en la bioética islámica “esta dicotomía existe entre Dios y los seres humanos en su conjunto”[2].

Obras citadas

[1] https://iiit.org/wp-content/uploads/2018/07/ethics_of_assisted_reproductive_medicine.pdf

[2] Islam, Sharmin. Ethics of Assisted Reproductive Medicine: a Comparative Study of Western Secular and Islamic Bioethics. The International Institute of Islamic Thought, 2013. pg 178

Foto de Michael Dziedzic en Unsplash

Sobre el autor: Heraa Hashmi es la directora de marketing de Traversing Tradition. Conocida sobre todo por su proyecto de investigación, Muslims Condemn, es licenciada en Biología Molecular, Celular y del Desarrollo y también ha estudiado lingüística. Sus intereses incluyen las ciencias islámicas, la lingüística cognitiva y la bioética. Puede seguirla en Twitter aquí.

This article was generously translated by Akbar Zab and originally published here. If you’d like to contribute to our translation efforts, please fill out this contact form!

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